viernes, 14 de septiembre de 2012

El legado de Grace Kelly


Poco podía imaginarse Robert Dumas-Hermès, heredero y propietario de la mítica casa francesa que aquel bolso de piel cómodo y práctico para llevar utensilios de montar a caballo llamado“Haut à courroies” (traducido “con correas encima”) acabaría convirtiéndose en todo un icono de la firma gracias a que la princesa Gracia de Mónaco luciese su versión reducida para esconder su incipiente embarazo en la década de los 50. A partir de ese instante nacia el bolso 'Kelly' de Hermès siendo este el primero de los hitos que la actriz americana, convertida en princesa europea, le legaría al mundo tras su desaparición.








Grace Kelly vino al mundo un 12 de noviembre de 1929 naciendo en el seno de una famnilia acomodada de origen irlandés y que habían amasado una inmensa fortuna en el campo de construcción. Sus padres, sobre todo Jack Kelly, habían decidido que sus hijos serían unos triunfadores diseñando para ellos una vida de trabajo duro, tesón y responsabilidad y hacer de ellos unos deportistas de élite y así, seguir con la herencia familiar. Con los hermanos de la actriz, los planes de sus progenitores sí funcionaron, pero la pequeña y delicada Grace prefería virar su vida por otros derroteros, concretamente por los de la interpretación ya que había desarrollado una extraña pasión por el teatro. Su padre, que en su juventud había conseguido hasta tres medallas olímpicas, tuvo que claudicar y dejar que su hija probase suerte como actriz en Nueva York.









Después de mucho deambular por los teatros de Broadway y alcanzar algún que otro éxito en televisión, Grace Kelly se hizo un hueco en Hollywood. Los mejores directores de la época se la rifaban y los galanes de entonces querían trabajar junto a ella. Sus ojos azules y su belleza angelical nada tenían que ver con las explosivas actrices de entonces como Ava Gadner. John Ford, Alfred Hitchcok (de la que llegó a asegurar que era 'demasiado perfecta') o Fred Zinnemann cayeron rendidos a sus pies y la dirigieron en películas tan legendarias como 'Solo ante el peligro' o 'Mogambo'.








Pero el papel más importante de Grace Kelly lo tuvo que interpretar el 19 de abril de 1956 cuando contrajo matrimonio en la catedral monegasca de San Nicolás con el príncipe Rainiero III de Mónaco. Luciendo un vestido diseñado por Helen Rose, la modista de la Paramount, la joven actriz de 26 años se convertía en Su Alteza Serenísima, la princesa Gracia. Al enlace nupcial asistieron miembros de todas las Casas Reales del mundo así como un nutrido grupo del Star System de Hollywood como Frank Sinatra, Clark Gable o Robert Mitchum. Aquel día, el pequeño principado comenzaba a resurgir y las ruletas del casino de Montecarlo daban la bienvenida a la atractiva Gracia, que comenzaba a forjarse como mito viviente para los ojos del mundo entero.










La princesa atrajo la presencia de la jet-set internacional hasta el principado de Mónaco dónde se podían vivir fiestas interminables y una vida de lujo que solo unos cuantos podían permitirse. Y gracias a la inyección de glamour que supuso la boda de los príncipes, esos cuantos multimillonarios decidieron pasar largas temporadas en el pequeño país mediterráneo asistiendo al Baile de la Rosa o al de la Cruz Roja, creado por Gracia y que vienen celebrándose ,ininterrumpidamente, desde la década de los 50.
















El 14 de septiembre de 1982, Carolina, Alberto y Estefanía se quedaron huérfanos y Rainiero, el que hasta entonces había sido un príncipe feliz, se vió solo y desamparado cuando su querida Grace falleció a causa de un accidente de tráfico en la Riviera francesa. Justo en ese preciso momento nacía la leyenda de la princesa Gracia dejando al mundo una herencia de lujo, glamour y estilo que ya nunca se ha vuelto a repetir. 




 Grace Kelly - Mika

No hay comentarios:

Publicar un comentario